1022. Cada hombre, después de morir, recibe en su alma inmortal su retribución eterna en un juicio particular que refiere su vida a Cristo, bien a través de una purificación (cf. Concilio de Lyon II: DS 856; Concilio de Florencia: DS 1304; Concilio de Trento: DS 1820), bien para entrar inmediatamente en la bienaventuranza del cielo (cf. Concilio de Lyon II: DS 857; Juan XXII: DS 991; Benedicto XII: DS 1000-1001; Concilio de Florencia: DS 1305), bien para condenarse inmediatamente para siempre (cf. Concilio de Lyon II: DS 858; Benedicto XII: DS 1002; Concilio de Florencia: DS 1306).
«A la tarde te examinarán en el amor» (San Juan de la Cruz, Avisos y sentencias, 57).
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573. ¿Cuáles son las objeciones a la oración?
435. ¿Cómo interpreta Jesús la Ley?
442. ¿Qué implica la afirmación de Dios: «Yo soy el Señor tu Dios» (Ex 20, 20)?
73. ¿Cómo se comprende la realidad del pecado?
211. ¿Cómo podemos ayudar en la purificación de las almas del purgatorio?
124. ¿En qué condiciones se encontraba el cuerpo de Cristo mientras estaba en el sepulcro?
48. ¿Cómo expresa la Iglesia su fe trinitaria?
Acesse nossos estudos biblicos:
¿Qué nos enseña el libro de Cantares sobre la belleza de la prometida y la mujer madura?
El pacto de Dios con David: un compromiso eterno (2 Samuel 7)
¿Cuál es la relación entre la verdad y el gozo mencionada en 2 Juan 1:4?
¿Cómo se manifiesta la justicia de Dios en medio del sufrimiento, según Job 34:10-12?


